Editorial

Cambiemos al mundo

Publicado el 7 de marzo de 2015 13:39 | Leído 510 veces.

D814e8991fa71b8f76a93a42e3ac2c2f La verdad que viendo un video de las cosas que ya no hacemos o que se nos olvida hacer, me sentí con la responsabilidad de escribir algo relacionado con esto:
Se ha dado cuenta Ud. que hay cosas que hemos dejado de hacer y que fueron cosas importantes en un minuto en nuestras vidas, marcaron el día o el momento que lo vivimos.

Cuando niño, esperábamos con tantas ansias que llegara la navidad; aunque muchas veces no sabíamos de regalos; sin embargo, aun así la esperábamos, el primer día de clase era un acontecimiento, la mamá asistía con nosotros ese primer día; el último día de clase también era importante, nos entregaban el certificado que acreditaba que habíamos pasado de curso y además nos hacían un regalo (casi siempre era una pelota de plástico, que no duraba mucho porque se reventaba  por los  "chutes" que le pegábamos)  ¡¡Que hermosos recuerdos!!
Pero en lo que me detengo mayormente es en las cosas que ya hemos dejado de hacer: casi no vemos la puesta de sol; casi no miramos los arboles florecidos en primavera; correr en medio de la lluvia y mojarnos hasta quedar empapados; chapotear en el agua, aunque sabíamos que nos iban a retar; ya no vemos el primer rayo de sol un día de verano; ver la cordillera nevada en invierno; ver sonreír a un niño; es más, se nos ha olvidado llorar como un niño frente a las penas y nos hemos hecho demasiado "fuertes"; hemos perdido la capacidad de asombro y aceptamos todo lo malo, como si no "es tan malo" o "todo el mundo hace lo mismo" ; ya no reímos con las cosas simples de la vida, nos cuesta abrazarnos, las comunicaciones nos mantienen incomunicados y ya no hablamos en familia; las tertulias de sobremesa, ya no existen; cada uno vive en su espacio y su "mundo"; la familia ya no está "achoclonada" como cuando nos juntábamos a almorzar o a celebrar los cumpleaños o a esperar el año nuevo; hoy ya no hablamos porque hemos perdido la capacidad de comunicarnos, de hablar con el otro; mandamos un mensaje a través del teléfono o vía "mail" u otro medio “moderno”.
Estamos sufriendo de soledad,  hoy necesitamos volver a reencantarnos con la vida, necesitamos volver a vivir las cosas simples; tomarnos un helado sentado en una plaza, caminar al lado de nuestros seres queridos, abrazar más a nuestros hijos, trabajar para vivir y no "vivir para trabajar" y finalmente volver nuestra mirada de "niño" (como Dios no ve) a nuestro creador, y dar las gracias por el pan diario, por la familia, por todo aquello que nos ha dado y por lo que no nos ha dado.
Volver a sentir la lluvia en nuestro rostro, pisar el barro de la calle, volver a ser feliz, eso es en definitiva, volver a ser feliz como cuando éramos niños, que con las cosas simples hacíamos las risas que iluminaban nuestros rostros.
Tenemos que cambiar al mundo; pero para eso tenemos que hacer cambios dentro de nosotros.
Amados que Dios les Bendiga.

 

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Fuente: Pastor Juan Orellana