Editorial

El Siervo de Siervos

Publicado el 31 de marzo de 2015 20:20 | Leído 415 veces.

1527045b818f1dd51b1bc88fe450b0ce Al pensar en lo que el hijo de Dios dejó para venir a esta tierra,deberíamos recordar lo siguiente: uno que sufre poco no debería quejarse en la presencia de uno que sufre mucho.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, Filipenses 2:5. 

Por ejemplo, ¿Sería apropiado quejarse amargamente por tener las manos agrietadas delante de una persona que no tiene manos? ¿Qué clase de persona se quejaría de que le duelen los pies ante alguien que no tiene pies? ¿O qué ciudadano que sea sensible se lamentaría de tener que pagar impuestos frente a la tumba de alguien que dio la vida por su país?.
En un contexto infinitamente más amplio, deberíamos pensar seriamente en el nacimiento de Cristo, pues representa el principio de un sacrificio máximo ante el cual, todas nuestras pequeñas molestias se vuelven insignificantes. El Dios eterno se humilló a sí mismo y se hizo hombre para vivir y morir por nosotros Filipenses 2:5-8. Cuando nuestro Señor dejó de lado la gloria de los cielos, se convirtió en el Siervo de siervos. Entonces ¿qué derecho tenemos de quejarnos cuando Él nos manda a servirnos mutuamente?. Dar y servir son razones centrales por la que Jesús vino a la tierra.
Si comprendemos por qué vino Jesús, nos daremos cuenta del porqué debemos servir al ¡Señor de siervos!
DALE TODO A CRISTO, QUIEN DIO TODO POR TI.
Si tienes la oportunidad de hacer un acto de siervo hoy no dudes, en hacerlo.

 

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Fuente: Pastor Diácono Isaías Córdova