Editorial

Día del Trabajo...tarea del cristiano

Publicado el 28 de abril de 2007 10:26 | Leído 1194 veces.

Jornada que aúna la celebración festiva y la reivindicación obrera, el 1º de mayo ha sido consagrado universalmente como "Fiesta del Trabajo" y, por extensión, como "Día de los Trabajadores. ¿tenemos algún rol los cristianos en este día?

En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la American Federation of Labor, en el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patrones a respetar la jornada de 8 horas y, si no, se iría a la huelga.
En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas.
El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías. Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes anarquistas fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados.
El 11 de noviembre de 1887 se consumó la ejecución de Albert Parsons (estadounidense, 39 años, periodista), August Spies (alemán, 31 años, periodista), Adolph Fischer (alemán, 30 años, periodista) y Georg Engel (alemán, 50 años, tipógrafo). Louis Linng (alemán, 22 años, carpintero) se había suicidado antes en su propia celda. A Michael Swabb (alemán, 33 años, tipógrafo) y Samuel Fielden (inglés, 39 años, pastor metodista y obrero textil) les fue conmutada la pena por cadena perpetua y Oscar Neebe (estadounidense, 36 años, vendedor) fue condenado a 15 años de trabajos forzados.

En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el "Día Internacional del Trabajador" para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo.
El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el "Día del Trabajador" el 1º de mayo de cada año

La celebración anual del Día del Trabajo nos invita a los cristianos a reflexionar desde nuestra fe cristiana en los múltiples aspectos y problemas de una realidad humana tan importante como es el trabajo.
La fe nos ayuda a valorar el trabajo en el marco de nuestras relaciones con Dios Creador y Salvador. El ha puesto el mundo en nuestras manos para que lo acomodemos a las necesidades del hombre y lo utilicemos a favor de la vida y de la creación entera.
El trabajo dignifica la vida humana, estimula el desarrollo y la estima personal, descubre y desarrolla las admirables virtualidades de la creación material, enriquece cada vez más la maravillosa obra de Dios. De esta manera el trabajo humano nos acerca a Dios y nos hace colaboradores suyos en la inmensidad y grandeza de la creación.
Tomando las palabras del Señor en el huerto del Edén, primer lugar de trabajo para el hombre, señalaban lo siguiente Genesis 3:19a "Con el sudor de tu rostro comeras el pan", indicando el mandato divino en relación al trabajo.
Complementando lo anterior, nuestro trabajo es también una de las formas más importantes de ejercer el amor a los demás, en forma de justicia, de servicio, de solidaridad y de ayuda. Las muchas horas que todos dedicamos al trabajo en nuestra vida tienen que ser como alabanza de Dios y servicio a los demás.

Los cristianos deberíamos estar, desde todos los sectores sociales, en la primera fila del esfuerzo sincero, objetivo, desinteresado, perseverante para lograr un orden social que ofrezca la posibilidad de que todos encuentren en un trabajo digno y bien retribuido el camino de su significación personal, la posibilidad de vivir y actuar libremente y el instrumento para colaborar con la sociedad y servir seriamente a los demás.

 

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Fuente: www.pentecostalapostolica.cl