Editorial

Día de la madre

Publicado el 5 de mayo de 2007 16:31 | Leído 2063 veces.

Esta semana se recordará el dia de la madre en todo el mundo, y el portal se agrega a esta importante celebración.

Para las Madres

Desde esta página saludamos a todas las madres del mundo que han tenido el privilegio de aportar a este planeta con vida y amor.

Por que sabemos que ser madre no es sólo concebir una vida sino es aceptar el divino regalo de Dios de ser parte de un milagro, ser el nido y cobijo para un próximo ser humano. No obstante, ser madre es también aceptar un futuro en que el dar amor es el que hacer diario de la vida, dar también protección y respaldo que en muchas ocasiones no será bien apreciado.

Ser madre es nutrir de alimento y conocimiento sobre el mundo. Ser madre es reír, llorar, amar, gozar y perdonar. Ser madre es tener resistencia y paciencia ante los reclamos y rebeldías del hijo; es entender, ser cómplice y también dar castigo; es sentir dolor cuando el hijo se ve enfrentado ante la adversidad y saber que nada se puede hacer porque el hijo necesita crecer, necesita llorar para aprender de los errores y no caer más.

Por último ser madre es dar alas con paz, es poder ver cómo lo que un día estuvo unido al cuerpo se separa para formar un nuevo hogar.
No es fácil ser mamá.

Benditas y felices sean todas las madres en su día y siempre.

Daniela Ruth



EL CONSEJO MATERNAL

Ven para acá, me dijo dulcemente
mi madre cierto día;
(aún parece que escucho en el ambiente
de su voz la celeste melodía).
Ven, y dime qué causas tan extrañas
te arrancan esa lágrima, hijo mío,
que cuelga de tus trémulas pestañas,
como gota cuajada de rocío.
Tú tienes una pena y me la ocultas.
¿No sabes que la madre más sencilla
sabe leer en el alma de sus hijos
como tú en la cartilla?
¿Quieres que te adivine lo que sientes?
Ven para acá, pilluelo,
que con un par de besos en la frente
disiparé las nubes de tu cielo.
Yo prorrumpí a llorar. Nada, le dije;
la causa de mis lágrimas ignoro,
pero de vez en cuando se me oprime
el corazón, y lloro.
Ella inclinó la frente, pensativa,
se turbó su pupila,
y, enjugando sus ojos y los míos,
me dijo más tranquila:
- Llama siempre a tu madre cuando sufras,
que vendrá, muerta o viva;
si está en el mundo, a compartir tus penas,
y si no, a consolarte desde arriba...
Y lo hago así cuando la suerte ruda,
como hoy, perturba de mi hogar la calma:
¡ Invoco el nombre de mi madre amada,
y, entonces, siento que se ensancha el alma !

Olegario Victor Andrade
(1839-1882)


 

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Fuente: Portal Pentecostal Apostólico